03/05/2022
Renault, un gigante automotriz con sede en Boulogne-Billancourt, cerca de París, ha forjado una rica historia desde su fundación en 1898 por Louis Renault y sus hermanos Marcel y Fernand. Conocido por su innovación y su papel crucial en momentos históricos, como la Primera Guerra Mundial con sus famosos 'Taxi de la Marne', el grupo Renault se ha expandido globalmente, abarcando marcas como Alpine, Dacia y Mobilize, y formando parte de la influyente Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi. Sin embargo, su incursión en el vasto y competitivo mercado de Estados Unidos ha sido una saga de altibajos, marcada por éxitos efímeros, ambiciosas alianzas y eventuales retiradas.

La historia de Renault en Norteamérica es un testimonio de la complejidad de la expansión internacional en la industria automotriz. A diferencia de su sólida posición en Europa y otras regiones, el mercado estadounidense presentó desafíos únicos que la marca francesa luchó por superar de manera consistente. Desde los primeros días de gloria hasta las complejas colaboraciones del siglo XX, la presencia de Renault en EE. UU. es un capítulo intrigante en su legado global.
- Los Primeros Pasos: Un Éxito Fugaz a Principios del Siglo XX
- El Declive en el Periodo de Entreguerras: Lujo y Desconexión
- El Regreso Post-Guerra y la Búsqueda de un Nicho
- La Era de la Alianza con American Motors Corporation (AMC): Una Apuesta Decisiva
- La Inversión en Mack Trucks: Un Intento en el Mercado de Vehículos Pesados
- El Fin de la Aventura Americana y el Legado
- Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre Renault en EE. UU.
Los Primeros Pasos: Un Éxito Fugaz a Principios del Siglo XX
Sorprendentemente, la presencia de Renault en Estados Unidos comenzó con una nota alta a principios del siglo XX. En 1907 y 1908, Renault se estableció como la marca extranjera más vendida en Nueva York, un logro notable para una empresa que apenas había comenzado a fabricar sus propios motores en 1903. La reputación de la compañía se construyó sobre la base de la calidad y la participación en las carreras de motor, que generaron una publicidad invaluable y un rápido crecimiento de las ventas. La Renault Voiturette 1CV, el primer coche vendido por la compañía, fue un indicio de su potencial. Además de vehículos completos, Renault también exportaba motores a fabricantes de automóviles estadounidenses, como GJG, que utilizaban motores Renault de cuatro cilindros de 26 o 40 caballos de fuerza.
Este éxito inicial, sin embargo, no fue sostenible a largo plazo. Aunque la marca era reconocida, el mercado automotriz estadounidense estaba en plena ebullición, con una creciente competencia y la introducción de técnicas de producción en masa por parte de fabricantes locales como Henry Ford, quien incluso fue visitado por Louis Renault en 1911 para aprender sobre sus métodos de fabricación.
El Declive en el Periodo de Entreguerras: Lujo y Desconexión
Tras el auge inicial, la presencia de Renault en el mercado estadounidense experimentó un declive significativo durante el periodo de entreguerras. Para 1928, las exportaciones a EE. UU. se habían reducido a casi cero desde su punto álgido antes de la Primera Guerra Mundial. En esta época, los automóviles Renault en Estados Unidos se posicionaban como artículos de lujo, con precios que los hacían inaccesibles para el consumidor medio y los colocaban en competencia directa con marcas de prestigio ya establecidas en el mercado americano.
Por ejemplo, un Renault Type NM 40CV Tourer tenía un precio de lista en EE. UU. de más de 4.600 dólares (equivalente a unos 84.235 dólares en 2024), un precio similar al de un Cadillac V-12, un Packard Eight, un Fiat 520 o un Delahaye. Las limusinas de 7 plazas como el Renault Suprastella comenzaban en 6.000 dólares (aproximadamente 109.872 dólares en 2024). Estos vehículos de lujo a menudo contaban con suspensiones elevadas, refrigeración mejorada y carrocerías especiales adaptadas para los mercados extranjeros. A pesar de la calidad y el diseño, la estrategia de lujo no logró el volumen de ventas necesario para mantener una presencia significativa en el dinámico mercado estadounidense, donde la demanda se inclinaba cada vez más hacia vehículos más asequibles y producidos en masa.
| Modelo Renault (1928) | Tipo de Carrocería | Precio en EE. UU. (aprox.) | Comparables del Mercado (1928) |
|---|---|---|---|
| Type NM 40CV Tourer | Tourer | US$ 4,600 | Cadillac V-12, Packard Eight, Fiat 520, Delahaye |
| Renault Suprastella | Limusina (7 asientos) | US$ 6,000 | Cadillac V-12, Packard Eight, Fiat 520, Delahaye |
El Regreso Post-Guerra y la Búsqueda de un Nicho
Después de la Segunda Guerra Mundial y la nacionalización de la empresa como Régie Nationale des Usines Renault, la marca francesa intentó un nuevo asalto al mercado norteamericano. A principios de la década de 1950, Renault ensambló al menos dos modelos en Inglaterra, el "Standard Saloon" y el "De Luxe Saloon", que también llegaron a otros mercados. El Renault 4CV, desarrollado en secreto durante la guerra, fue un éxito rotundo en Europa y abrió el camino para la expansión internacional de la marca.
Su sucesor, el Renault Dauphine, fue el modelo que realmente impulsó las ventas de Renault en Estados Unidos inicialmente. Este compacto y económico automóvil se vendió bien al principio, expandiendo la producción y las ventas de la compañía a mercados extranjeros, incluyendo Norteamérica. Sin embargo, el éxito de la Dauphine fue efímero. Rápidamente se volvió obsoleto frente a la creciente competencia, especialmente de los nacientes compactos domésticos estadounidenses como el Chevrolet Corvair. La falta de adaptación a las preferencias locales y los problemas de calidad percibida contribuyeron a su declive. Renault también vendió el roadster Renault Caravelle (conocido como Floride fuera de Norteamérica) en el mercado estadounidense, pero tampoco logró un impacto duradero. Para finales de la década de 1970, Renault comenzó a desaparecer de Norteamérica, a pesar de un proyecto de ensamblaje en Saint-Bruno-de-Montarville, Quebec (Canadá) entre 1964 y 1972, que tampoco tuvo éxito.
La Era de la Alianza con American Motors Corporation (AMC): Una Apuesta Decisiva
A finales de la década de 1970, la crisis energética global impulsó a Renault a intentar nuevamente su entrada en el mercado norteamericano de manera más agresiva. En un movimiento estratégico, la compañía francesa adquirió una participación minoritaria del 22.5% en American Motors Corporation (AMC) a finales de 1979. Esta alianza fue un intento de Renault de aprovechar la extensa red de concesionarios de AMC para distribuir sus propios vehículos.
El primer modelo de Renault vendido a través de los concesionarios de AMC fue el Renault 5, rebautizado como Renault Le Car para el mercado estadounidense. En aquel momento, Jeep, propiedad de AMC, era lo que mantenía a flote a la compañía estadounidense. Cuando el mercado de camionetas 4x4 colapsó a principios de 1980, AMC se encontró al borde de la bancarrota. Para proteger su inversión, Renault rescató a AMC con capital, a cambio de una participación controladora del 47.5%. José Dedeurwaerder, de Renault, asumió la presidencia de AMC, lo que marcó un cambio significativo en la dirección de la empresa americana.
La asociación resultó en varios proyectos conjuntos y un intercambio de tecnología. Los vehículos Jeep fueron comercializados en Europa gracias a esta alianza. El Jeep XJ Cherokee, un modelo icónico, incluso tuvo algunos bocetos iniciales realizados en colaboración entre ingenieros de Renault y AMC, y un ex ingeniero de Renault diseñó la suspensión delantera Quadra-Link para la serie XJ. Los Jeep también utilizaron ruedas y asientos de Renault. Parte de la estrategia de AMC era reducir costos de fabricación utilizando piezas y la experiencia en ingeniería de Renault cuando fuera posible. Esto llevó a una mejora notable del venerable motor AMC de seis cilindros en línea: un sistema de inyección electrónica de combustible basado en Renix (desarrollado por Renault/Bendix) lo transformó en un propulsor moderno y competitivo, aumentando su potencia de 110 a 177 caballos de fuerza con menor cilindrada (de 4.2 a 4.0 litros). El concepto XJC Cherokee, sucesor de la serie XJ, también fue una colaboración conjunta hasta que Chrysler Corporation heredó el diseño en 1987, que evolucionaría en el Jeep Grand Cherokee.
Sin embargo, a pesar de los éxitos de Jeep, los esfuerzos de marketing de Renault-AMC para los automóviles de pasajeros no fueron tan exitosos. Para cuando la gama de Renault estuvo lista, la segunda crisis energética había terminado, lo que redujo gran parte del deseo por automóviles económicos y compactos. Una excepción fue el Renault Alliance (una versión americanizada del Renault 9), que debutó en el año modelo 1983. Ensamblado en la planta de AMC en Kenosha, Wisconsin, el Alliance recibió el premio de Coche Nacional del Año de Motor Trend en 1983. Su 72% de contenido estadounidense le permitió calificar como vehículo nacional, convirtiéndolo en el primer automóvil con una placa de identificación extranjera en ganar el premio. El Alliance fue seguido por el Encore (la versión estadounidense del Renault 11), un hatchback basado en el Alliance.
En 1982, Renault se convirtió en el segundo fabricante de automóviles europeo en construir coches en EE. UU., después de Volkswagen. No obstante, el estilo insulso y la mala calidad del producto resultaron insuperables. Un efecto secundario sorprendente de la unión con AMC fue que Renault sintió los efectos del boicot de la Liga Árabe a las empresas que hacían negocios con Israel, ya que AMC construía Jeeps allí bajo licencia. Los planes para vender el Renault 9 en Oriente Medio se paralizaron como resultado. Otras introducciones en EE. UU. durante la década de 1980 incluyeron el Renault Alliance GTA y el GTA convertible (un descapotable automático con un motor de 2.0 L), así como el coupé Renault Fuego.
La Inversión en Mack Trucks: Un Intento en el Mercado de Vehículos Pesados
Paralelamente a su alianza con AMC, Renault también buscó expandirse en el sector de vehículos comerciales en Estados Unidos. A principios de 1979, Renault adquirió una participación del 20% en el fabricante de camiones Mack Trucks. El objetivo principal de esta operación era utilizar la extensa red de concesionarios de Mack para distribuir camiones ligeros. En 1983, Renault aumentó su participación en Mack al 44.6%. En 1987, transfirió la propiedad de una participación del 42% a Renault Véhicules Industriels, su división de vehículos pesados.
El Fin de la Aventura Americana y el Legado
La compleja y a menudo desafiante presencia de Renault en Estados Unidos llegó a su fin en 1987, después del asesinato del presidente de Renault, Georges Besse, a manos del grupo terrorista comunista Action Directe. Su sucesor, Raymond Lévy, enfrentando pérdidas tanto en Renault en Francia como en AMC en EE. UU., y el clima político posterior al asesinato de Besse, decidió vender AMC a Chrysler ese mismo año. Esta venta marcó el final de la ambiciosa alianza automotriz.
Sin embargo, algunos modelos de Renault continuaron vendiéndose por un breve período. El Renault Medallion (conocido como Renault 21 en Europa), tanto en versión sedán como familiar, se vendió de 1987 a 1989 a través de los concesionarios Jeep-Eagle, una división que Chrysler creó a partir de la antigua AMC. Las importaciones de Renault finalizaron por completo después de 1989.
A pesar de la retirada, la alianza dejó un legado significativo. El diseño del Eagle Premier, un sedán de cuatro puertas de tamaño completo completamente nuevo desarrollado durante la asociación entre AMC y Renault, así como su avanzada planta de fabricación en Bramalea, Ontario (Canadá), sirvieron como punto de partida para los elegantes sedanes LH de Chrysler, como el Eagle Vision y el Chrysler 300M. Esto demuestra que, aunque Renault no logró establecerse de forma permanente como una marca de automóviles de pasajeros en EE. UU., su influencia en la ingeniería y el diseño dejó una huella en la industria automotriz estadounidense.
Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre Renault en EE. UU.
La historia de Renault en el mercado estadounidense genera muchas preguntas, dada su naturaleza intermitente y sus desafíos.
¿Por qué Renault se fue del mercado estadounidense?
La salida de Renault del mercado estadounidense se debió a una combinación de factores. Inicialmente, problemas de calidad percibida y un estilo que no resonaba con los gustos americanos, como se vio con modelos como el Alliance. La empresa también enfrentó una fuerte competencia de fabricantes nacionales y japoneses. La segunda crisis energética, que inicialmente favoreció a los coches compactos de Renault, terminó, reduciendo la demanda de estos vehículos. Finalmente, el asesinato del presidente de Renault, Georges Besse, y las dificultades financieras de la empresa y de su filial AMC, llevaron a la decisión de vender AMC a Chrysler en 1987, lo que marcó el fin de la presencia directa de Renault en el mercado de automóviles de pasajeros de EE. UU.
¿Qué modelos de Renault se vendieron en EE. UU.?
A lo largo de su historia, varios modelos de Renault se vendieron en Estados Unidos. En los primeros años del siglo XX, se vendieron modelos como el Voiturette y otros de lujo. En la posguerra, la Dauphine fue un éxito inicial, seguida por el Caravelle (Floride). Durante la alianza con AMC, los modelos más prominentes fueron el Le Car (Renault 5), el Alliance (Renault 9) y el Encore (Renault 11). También se introdujeron variantes como el Alliance GTA y el Fuego coupé. Los últimos modelos importados directamente fueron el Medallion (Renault 21) hasta 1989.
¿Cuál fue la relación de Renault con Jeep?
La relación entre Renault y Jeep fue una de las facetas más interesantes de la alianza con American Motors Corporation (AMC). Renault adquirió una participación de control en AMC, que era propietaria de Jeep. Esta alianza permitió a Renault comercializar vehículos Jeep en Europa. Además, hubo una colaboración en el desarrollo de productos; por ejemplo, el icónico Jeep XJ Cherokee recibió aportaciones de ingeniería de Renault, incluyendo el diseño de su suspensión delantera Quadra-Link por un ex ingeniero de Renault. Componentes como ruedas y asientos también fueron compartidos. La experiencia de Renault en motores también benefició a Jeep, mejorando el motor de seis cilindros en línea de AMC con el sistema de inyección de combustible Renix.
¿Renault fabrica autos en EE. UU.?
Durante la alianza con American Motors Corporation (AMC), Renault sí fabricó vehículos en Estados Unidos. El Renault Alliance y el Encore se ensamblaron en la planta de AMC en Kenosha, Wisconsin. Esto permitió que el Alliance calificara como vehículo doméstico y ganara el premio al Coche Nacional del Año de Motor Trend en 1983. Sin embargo, después de la venta de AMC a Chrysler en 1987, Renault dejó de fabricar vehículos en EE. UU. y sus importaciones cesaron poco después.
¿Podría Renault volver a EE. UU.?
Aunque el artículo no proporciona información sobre planes futuros de Renault para el mercado estadounidense, basándose en su historia, la posibilidad de un regreso siempre existe, aunque sería un desafío. Renault ha demostrado su capacidad para entrar y salir de mercados estratégicos a lo largo de su historia. Sin embargo, la marca ha reorientado su estrategia global en los últimos años, enfocándose en mercados de alto margen y en la electrificación, como lo demuestra su plan de escindir su desarrollo de coches eléctricos en una subsidiaria llamada Ampère. Cualquier regreso al mercado estadounidense requeriría una estrategia de producto, marketing y distribución muy sólida para competir con los actores establecidos y las preferencias cambiantes de los consumidores.
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